El primer panel, que relata la vida de Francesco della Rovere, muestra a su madre, Luchina, quien, a punto de dar a luz, tiene una visión de los santos Francisco y Antonio. Estos le ofrecen el hábito y el cordón franciscano, anunciándole así el destino del niño. A continuación, se representan el nacimiento de Francesco, su bautismo y el episodio en el que su madre hace un voto a San Francisco, prometiendo vestir a su hijo con el hábito franciscano para que interceda en su curación de una enfermedad. La promesa se renueva tras un posterior desmayo del niño. Finalmente, el joven Francesco, tras caer al mar desde los acantilados de Savona, es salvado milagrosamente por los santos Francisco y Antonio (atribución a Melozzo da Forlì). Sobre los paneles aparecen las figuras de Isaías y otro profeta.








