Los frescos de la sala Lancisi continúan la narración de la vida de Francesco, mostrando cómo, a los nueve años, recibe el hábito franciscano de manos del superior de la Orden. En las escenas siguientes se relata su trayectoria cultural y eclesiástica, hasta su nombramiento como General de la Orden en el capítulo de Perugia y, posteriormente, como cardenal del título de San Pietro in Vincoli, bajo el pontificado de Pablo II.