El gran fresco de la pared norte narra la historia de la fundación del Hospital Inocenciano a finales del siglo XII, dedicado a Santa María in Sassia. Su origen se encuentra en la leyenda de la “pesca macabra”, un sueño de Inocencio III en el que unos pescadores rescatan del Tíber los cadáveres de recién nacidos, arrojados al río por sus propias madres, y los presentan al papa. En realidad, durante su pontificado, comenzó la refundación del hospital como un refugio para niños abandonados, pobres y mujeres solas, además de proporcionar atención médica gratuita a enfermos de todas las clases sociales. Este principio excluía la idea de la enfermedad como castigo divino. Sobre el gran fresco, dos figuras femeninas—alegorías de la Misericordia y la Pietas—se sitúan junto a las armas heráldicas de Inocencio III: un águila ajedrezada en negro y oro, que define la misión del pontífice.



