La leyenda sobre la fundación del hospital, ocurrida a finales del siglo XII, cuenta el aterrador sueño del papa Inocencio III: en la zona del Vaticano, unos pescadores encuentran en las aguas del Tíber numerosos cuerpos sin vida de recién nacidos, arrojados al río por sus propias madres. Respetuosamente, los pescadores los muestran al papa, quien, conmovido y horrorizado, aparta la mirada de la espantosa visión. El panel central, de autor desconocido, que cubre parcialmente la escena original de la macabra pesca, fue añadido en el siglo XVIII para atenuar el impacto que la imagen podía causar en los pacientes del hospital.






