En el atrio y el vestíbulo de la Biblioteca Lancisiana se extiende la gran estantería de madera del siglo XVIII, coronada por carteles con los nombres de las disciplinas en letras doradas. Desde su fundación, la biblioteca ha conservado en estas librerías sus valiosos códices. En el centro de la sala, a los lados del gran arco de medio punto, vigilan los bustos de los pontífices de los que Giovanni Maria Lancisi fue médico pontificio: Clemente XI (Gian Francesco Albani) e Inocencio XI (Benedetto Odescalchi). Tallados en mármol por artistas de la escuela romana de la primera mitad del siglo XVIII, reflejan los cánones estilísticos de la escuela berniniana. La presencia de morteros y cerámicas farmacéuticas (siglos XVI-XIX) tiene principalmente el propósito de evidenciar la estrecha relación entre el estudio y la práctica farmacéutica.