Los monarcas se postran ante el papa y le presentan sus ofrendas: Cristina I, reina de Dinamarca, Suecia y Noruega; Fernando, rey de Nápoles; Nicolás Ujlaki, rey de Bosnia y Valaquia; y Eleonora de Aragón, hija del rey de Nápoles y futura esposa de Hércules de Este. El papa otorga nuevos privilegios a las órdenes mendicantes: franciscanos, dominicos, carmelitas y cartujos.